Frase del día:

"Nunca dejes de anhelar lo imposible, tarde o temprano lo conseguirás"

Translate- Traduce esta pagina a tu idioma

HATUN RUNA, EL INDIVIDUO EN LA ECONOMÍA INCAICA

HATUN RUNA, EL INDIVIDUO EN LA ECONOMÍA INCAICA
Por Eduardo Martin Alanya Huanca







Resumen
Dentro de la organización social del Tahuantinsuyo, la clase que estaba a cargo de ejercer la fuerza de trabajo en beneficio del Estado era el pueblo, y el individuo, especifico, de dicha fuerza de trabajo era el Hatun Runa: hombre de campo, pieza primordial en el avance y consolidación del Estado Inca, un Estado que hasta hoy muestra lo magnifico de su desarrollo y evidencia, por lo mismo, el inmenso trabajo que se realizó para lograr su transcendencia.
El Hatun Runa, en este sentido, fue el principal agente en conceder su fuerza de trabajo para la generación de obras, productos y riquezas en beneficio del desarrollo y mantenimiento del Tahuantinsuyo.

Su trabajo en beneficio del Estado estaba basado, principalmente, en la producción de las tierras, tierras que se hacían producir para lograr excedentes que eran destinados para el sostenimiento de la comunidad incaica. Asimismo las obras realizadas para el Estado (puentes, caminos, fortalezas, templos, etc.) no estaban ajenas a la fuerza de trabajo por parte de los Hatun Runa.

Advertencia

El siguiente articulo no trata de dar una visión utópica del modelo estatal en el Tahuantinsuyo, en el cual, el Hatun Runa era uno de los beneficiados por el Estado Inca, al ser entendido su trabajo como fundamental para el desarrollo del Estado Inca.
Más bien trato de dar a conocer, de manera general, la interrelación existente entre el pueblo y el Estado en pro del desarrollo del trabajo para la construcción de un Estado, el cual, valoró la fuerza de su pueblo trabajador.


HATUN RUNA, EL INDIVIDUO EN LA ECONOMÍA INCAICA

La producción de la tierra ha sido desde mucho tiempo atrás la base de toda organización económica. En el Tahuantinsuyo este aspecto no fue ajeno y es uno de los principales y fundamentales aspectos económicos para la consolidación del estado.
Pero no se debe ignorar que toda producción de la tierra necesita de una gran fuerza de trabajo, siendo esta necesaria y primordial, tal como lo señala Luis G. Lumbreras (1987; 34) La tierra era, a no dudarlo, la fuente principal de la riqueza, pero la riqueza no dependía de la posesión, sino de la capacidad de hacerla productiva. Con respecto a esto la existencia de miles de hectáreas de tierra no era sinónimo de riqueza, sino que esa riqueza solo existía gracias al trabajo en estas.

La necesidad de contar con individuos para lograr una numerosa mano de obra fue entonces fundamental en el sistema Inca y la mano de obra para estos trabajos era el Hatun Runa. Este era el hombre del pueblo, dedicados principalmente a las actividades agrícolas, ganaderas y otras como la artesanía.


Dentro e la organización social incaica, el Hatun Runa, constituía la base de ésta, (¿debido a su origen?) Sin embargo, conformaba la clase que ejecutaba las grandes obras a favor del estado Inca.

Estaban dedicados a servir, labraban las tierras y las hacían producir para el sustento propio y del estado. A cada Hatun Runa, a causa de poseer esposa y estar físicamente apto, se le otorgaba tierras para producirla y alimentarse él y los miembros de su familia. Asimismo los parientes del ayllu le edificaban la casa, ya aledaña, o ya lejana a las de sus padres. Vivía en realidad feliz, no se sentía desgraciado porque satisfacía todas sus necesidades vitales, inclusive durante las sequias, heladas y terremotos, gracias a las donaciones que, en tales oportunidades, le hacia el sapainca de sus inagotables almacenes, siempre repletos merced a la labor de los mitayos. (Espinoza; 1997; 284-285)

El reparto y destinación de la tierra se realizaba cada año, cada hombre recibía un topo y cada mujer medio topo, y estas estaban designadas para la siembra de productos en particular.
Sin embargo la medida del topo otorgado no era igual para todos. Así lo sustenta Silva Santisteban (1980; 34) Con respecto a la tierra, no se puede hablar de una medida determinada en cuanto extensión, puesto que las condiciones tan diversas de los andes y la variedad de cultivos que se realizaban hacían imposible que el tamaño de las unidades agrícolas hayan sido uniformes.

En este sentido, se otorgaban las tierras en función de zonas aptas para los diferentes cultivos existentes y, asimismo, para eliminar las necesidades de todos los miembros de la familia. Referido a esto existen autores que determinan la medida de 2.700 m2 para un topo (Clemente; 1965; 172)

Pero la verdadera unción que cumplían los Hatun Runas a favor del estado, no radicaba en la producción de sus tierras, sino en las del estado.

Estas tierras pertenecían a la nobleza y realeza inca y los productos eran destinados al Estado (gobernantes, funcionarios, militares, sacerdotes, pueblo) y se encontraban producidas por los Hatun Runas mediante la forma de trabajo denominada Mita, en el cual todos los Hatun Runa, es decir que todos los varones útiles de los pueblos, estaban obligados a prestar su fuerza de trabajo como tributo al estado inca.


El bienestar del pueblo y de la clase privilegiada estaba en función de la realización de esta forma de trabajo, logrando el desarrollo de la producción y de la productividad a razón de la fuerza de trabajo del Hatun Runa.

La fuerza del Hatun Runa, utilizado en la mita, equivalía al tributo que estos debían otorgar al estado. Así de este modo la ejecución de diferentes trabajos, a parte de la producción de la tierra eran realizadas por el pueblo, mediante la prestación de u trabajo requeridos en determinados momentos por el estado.

El tributo al que estaban obligados los vasallos del imperio no consistía en en el pago de bienes ni de productos sino de trabajo, que las comunidades campesinas entregaban al estado, además de las tareas y obligaciones comunales con respecto a sus propios curacas o señores locales, el cual consistía también en especies. Para organizar el tributo los monarcas cuzqueños crearon varias instituciones, la más importante fue la mita, que consistía en la prestación rotativa de trabajo, por turnos, que cada grupo étnico proporcionaba al estado (Santisteban; 1980; 120)

La mita era de importancia para el estado Inca, tal como lo señala Waldemar Espinoza (1997; 306). La mita le generaba rentas cultivando sus tierras, cuidando su ganado, explotando sus minas y lavaderos, confeccionado armas, piezas y objetos artesanales, prestando diferentes servicios personales (Chasquis, tambos, puentes, caminos levas de ejercito).

Según María Rostorowsky los trabajos realizados en estas tierras se encontraban animados de un son festivo, con música y comidas, lo que aligeraba las faenas que se estaban realizando.
Estos campos eran trabajados por la gente del común y en forma colectiva y realizando faenas festivas, en las cuales se agasajaba a los labradores con música y comida otorgada por el gobierno. (Rostorowsky; 2004; 94)

De acuerdo a esto debemos recordar que el Sapa Inca, el soberano del Estado, tenía como obligación el lograr el bien estar de los Hatun Runa o masa popular, que en realidad era la razón social del estado (Edmundo Guillen G.)

Es por esto que los trabajo, ordenados por el estado, evidenciaban un respeto y valorización por los súbditos; no se los hacía participes de trabajos duros a los inválidos ni tampoco de trabajos suaves o leves a aquellos realmente capacitados ya que se comprendía que la buena marcha de la fuerza de trabajos era el único medio de garantizar el desarrollo y mantenimientos del estado.

Acorde con este entendimiento, el padre Pedro Clemente (1965; 148) nos menciona de un gobierno realmente paternal, que mantiene con mano firme las sabias riendas sobre las cerviz de los subordinados, pero que admite también que el rigor a de ser templado por una razonable indulgencia. Se entiende por qué los indios s sentían felices bajo la dominación de su soberano.

Se podía decir que el Hatun Runa poseía un cuidado muy especial por parte del Estado Inca, el cual le ofrecía una vida sin necesidades, pues las vitales eran satisfechas para este.

La protección de las divinidades hacia los miembros del pueblo era otra forma de beneficio, esta protección y bendición a sus tierras lo recibían por parte de la clase sacerdotal, y esto a razón del aporte de su fuerza de trabajo en las tierras del sol y demás tierras en pos del bienestar del estado.

Es dable también señalar que el Hatun Runa era merecedor de la redistribución, otorgado por el Estado, el cual consistía en la devolución de parte de la producción realizada por su trabajo; claro que esta redistribución solo llegaba al Hatun Runa en periodos de sequias y/o crisis productivas. Estas prácticas de redistribución, aparte de mostrar la gratitud por parte del estado hacia el pueblo, evidenciaba la gran acumulación de excedentes en manos del estado, el cual almacenaba y guardaba los productos en grandes depósitos llamados Pirhuas o Collas .

Asimismo, el hijo del Hatun Runa era poseedor de una educación por parte de su padre, quien le enseñaba las diferentes tareas pertinentes a la vida laborar campesina; y la hija era instruida en las labores domesticas.







Bibliografía Consultada

BEUCHAT, H. (1918) Manual de Arqueología Americana. Traducción de Domingo Vaca. Daniel Jorro Editor. Madrid.
CLEMENTE P., Pedro. (1964) El Imperio del Arco iris- Historia de los Incas. Editorial el Perpetuo Socorro. Madrid.
DE LA VEGA, Garcilaso. (2005) Comentarios Reales de los Incas- Antología. Empresa Editora El Comercio S.A. Lima- Perú.
ESPINOZA S., Waldemar. (1997) Los Incas - Economía Sociedad y Estado en la era del Tahuantinsuyo. Amaru editores, Lima- Perú.
ROSTWOROWSKI DE DIEZ CANSECO, Maria. (2004) Enciclopedia Temática del Perú –Incas (T. I) Empresa Editora El Comercio S.A. Lima- Perú.
SILVA SANTISTEBAN, Fernando. (1984) Historia del Perú (T I). Editorial Buho. Lima- Perú.

12 comentarios:

  1. Me gusto ;) ,interesante! felicidades por el blog. exitos!!

    Sandra.

    ResponderEliminar
  2. amixo, mi opinion sobre este articulo esta en tu otro artículo sobre proyecto educativo, que les invito a todos (principalmente a los docentes de Ciencia y Ambiente)que lean pues esta como para ponerlo en ejecución.
    KATT

    ResponderEliminar
  3. chevre tu blogs, io tambien me voy a crear una.....
    DATIMARC

    ResponderEliminar
  4. dddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd

    ResponderEliminar
  5. que gey quiero saber del fin del mundo

    ResponderEliminar
  6. bueno quuiwro saber mas tengo un trabaajo de los hatumrrunas ya pue por fa vivi:) xxd xd

    ResponderEliminar
  7. Hola vivi. gracias por tu interes- alli dejo la bibliografía fuente para que puedas sacar tu propio analisis. cuidate- suerte.

    ResponderEliminar
  8. gracias...... me faltaba esto en mi trabajo

    ResponderEliminar
  9. queria saber quien era la autoridad mas grande de los hatunrunas :(

    ResponderEliminar
  10. Al hatunruna lo debes entender como el hombre común del pueblo incaico (cuya edad era de 24 a 50 años), en este caso el encargado de estos (en grupo) era el curaca. Ahora si tu pregunta es : quién era la autoridad mas grande de los hatunrunas, lo entiendo como si me preguntaras quien es la autoridad más grande de cada familia (actualmente hablando)en este caso te respondería el padre de familia , el varón .

    ResponderEliminar
  11. hola gracias por ayudarme

    ResponderEliminar

te gusto?? déjame un comentario:

si te gustó comentalo y compártelo